
Salón comedor
Mesas vestidas para comer o cenar con calma.
Nuestra historia

Herencia nace desde la memoria y se expresa en cada gesto. Es la traducción contemporánea de un legado íntimo: el que Arturo recibió, desde la infancia, al lado de su madre.
En aquel aprendizaje silencioso se forjaron los principios que hoy definen su cocina: el respeto absoluto por el producto, la precisión en la técnica y la convicción de que la verdadera sofisticación reside en la sencillez.
De raíz aragonesa y alma castellana, su propuesta se apoya en una tradición que no se replica, sino que se interpreta. Sabores reconocibles, depurados hasta su esencia, donde cada elemento encuentra su lugar sin exceso, sin ruido.

Su trayectoria, consolidada tras años al frente de Los Fogones de Arturo, ha sido un ejercicio constante de evolución y coherencia. Un camino donde el oficio se ha pulido con rigor, dando lugar a una identidad culinaria honesta, elegante y profundamente personal.
Hoy, en Herencia, Arturo firma en solitario una cocina que dialoga con el origen desde una mirada actual. Los asados a la castellana, ejecutados con tiempo y precisión, y una cuidada selección de marisco de máxima calidad, son expresión de una misma idea: elevar lo esencial.
Aquí, cada plato es un acto de memoria y un ejercicio de sensibilidad. Una experiencia donde la herencia no se explica, se siente.
Arturo del Val
La sala
Pequeños espacios independientes junto al salón comedor, sumiller en sala y una barra para tomar algo sin reserva.

Mesas vestidas para comer o cenar con calma.

Para comidas de empresa, celebraciones y reuniones familiares.

Vinos y espumosos elegidos para la carta, con sumiller en sala para aconsejar.
Reservas
Para la mesa del día, un reservado o una comida de empresa. Escríbanos y le confirmamos la mesa en la misma conversación.
Horario